Esta tarde estuvimos un rato disfrutando del frío sol en la zona de los Mariño, en la playa del Matadero. Allí fuimos testigos de la búsqueda, por mar y aire, del joven eslovaco cuyo cuerpo continúa desaparecido. Mi hija y yo contemplábamos las olas desde el muro cuando, mirando al mar, me dijo: mamá, los tres chicos que se hundieron a lo mejor conocieron a Bob Esponja y Patricio, que también viven en el fondo del mar.
No supe qué contestar, así que seguimos mirando al mar.