martes, 26 de julio de 2011

Mamá, ¿qué es planchar?



La gente que me conoce sabe que en mi casa no se plancha (es una tarea que aborrezco) y que tendemos la ropa lo más estirada posible para reducir el número de arrugas (ni se me pasa por la cabeza planchar trapos, toallas o la ropa interior...) Nuestra plancha tiene más de cinco años y menos de 20 usos (y eso, calculando por lo alto) y está guardada en su caja en un altillo. Es posible que mi hijo mayor me haya visto alguna vez cogerla para planchar alguna prenda (casi siempre un vestido que me arrepentí varias veces de haber comprado porque el tejido hacía necesario plancharlo si quería llevarlo con un mínimo de estilo y sin que pareciera que lo usaba para dormir), pero la verdad es que es un utensilio que pasa muy desapercibido. Por eso, os podéis imaginar la sorpresa que se llevó mi hija cuando me vio sacarla de su caja, preparar una tabla en la mesa de la cocina y colocar en ella su vestido nuevo (uno rojo de volantes que le encanta). Me miró muy seria y me preguntó qué iba a hacer; mi respuesta es obvia, "planchar tu vestido". Su respuesta-pregunta me dejó perpleja: mamá, ¿qué es planchar?.

lunes, 25 de julio de 2011

Miña terra galega

Coma homenaxe neste día, e coa esperanza de que a marea azul non se convirta nun tsunami e acabe afogándonos.

Canciones de ida y vuelta

El incomparable (con perdón de Paco Clavel, claro) Boy George en uno de sus grandes éxitos. Lo escuchaba en mi época de estudiante, lo redescubrí en un viaje por Escocia hace diez años, y lo volví a escuchar hace pocos días en uno de mis programas favoritos de Radio 3. Y como tengo el disco, también lo escucho en casa alguna vez.
Qué lo disfrutéis!


sábado, 16 de julio de 2011

Me han robado!!!!! (2ª parte)


Después de pasar la mañana del viernes entre la oficina del banco y la oficina de denuncias de la policía nacional, parece que el asunto está solucionado, aunque al final el importe de lo robado asciende a 1.248, 50 € (ya podéis imaginar el agujero que esto supone en mi economía). Resulta que además de las compras en ALSA-Enatcar, había cuatro cargos de Hertz España por alquiler de vehículos por un importe total de 866, 50 €; estos cargos no aparecían en mi cuenta, pero me tenían el importe retenido (figuraba en el saldo actual pero no el disponible) porque el cargo no se hace efectivo hasta que se devuelve el vehículo alquilado. En fin, que después de firmar un montón de papeles declarando que eran cargos fraudulentos (de lo que no hay duda, porque los 8 movimientos son en tres días en dos ciudades diferentes... y yo sin moverme de Coruña!), el seguro de la tarjeta se hace cargo de todo: por ahora me han devuelto el importe de los billetes de autobús, pero lo otro tardará un poco más, porque el trámite es diferente.
Y se sigue sin saber cómo pudieron hacerlo (a veces, me gustaría tener mentalidad de ladrona), porque aunque en el banco dicen que son operaciones realizadas a través de internet, la tarjeta en cuestión sólo la uso para los cajeros y los pagos en tiendas, así que no se me ocurre cómo pudieron copiarla... y además, para alquilar un coche piden el carnet de conducir ¿tendrán uno con mi nombre para que coincida con el que aparece en la tarjeta? misterios...
Como dice el anuncio hay cosas que el dinero no puede comprar; para todo lo demás, mastercard.

jueves, 14 de julio de 2011

Me han robado!!!!!


Estoy furiosa!!! acabo de consultar mi cuenta en internet y he descubierto que algún/a cabrón/a (por no poner aquí un calificativo más fuerte) ha clonado mi tarjeta (es la única explicación que se me ocurre) y ha comprado, en los dos últimos días, cuatro billetes de autobús de Alsa-Enatcar por importe de 382 €. Aparte del pataleo, lo único que he podido hacer a estas horas es cancelar mi tarjeta, así que mañana a primera hora pasaré por la sucursal para reclamar la devolución del importe y declarar que yo no realicé esas compras (y eso que ahora tienen chip y hay que poner el pin..., además de pedir el DNI, claro).

El cajero que tiene más posibilidades de ser el causante de mi desgracia es el de la oficina de Caixa Galicia que está en los Cantones: el sábado pasado retiré dinero y me dio un justificante equivocado, así que realicé la consulta de los últimos movimientos para comprobarlo y al terminar la operación me dio el recibo correspondiente a la operación anterior. Me extrañó, pero no sospeché nada... Así, que por si acaso, no lo utilicéis.

Pequeño diccionario


Cocheal: paso preferente para coches. Lo contrario a peatonal.

lunes, 11 de julio de 2011

El mercadillo de Gabi





Como muchas y muchos sabéis, mi hermana tuvo una tienda de regalos y complementos que cerró hace algunos años. La cuestión es que aún le quedan algunas cosillas y está intentando darles salida, así que me ha pedido que le eche una mano poniendo aquí fotos de algunos artículos por si hay alguien interesado. Todo está en perfecto estado y conserva la etiqueta y la caja (en el caso del calzado). Los bolsos y bolsas son de las marcas Z&L (misma marca que las chanclas, de las que quedan números sueltos) y GVP. La bisutería es de plata: los pendientes con círculos oscuros llevan canela; los de círculos claro, bambú, y los otros son de madera negra con dibujos en blanco.
Precios: bolsos y bolsas a 6€. Pendientes: 10 €. Calzado de playa: 5 € (calzan muy poco, así que si alguien está interesad@, que tenga en cuenta que necesita un número más del que usa habitualmente).
Chanclas de mujer: número 36. Chanclas de hombre. De esparto: marrón (nº 44 y 45), verde (nº 45), negro (nº 43, 44 y 45). De camuflaje: número 45. Chancla cruzada: 45. De piscina: número 42. Neopreno: números 43 y 45.

miércoles, 6 de julio de 2011

Fotos desde mi ventana.


24 de abril de 2011, 18:15 horas: cruce de barcos bajo la niebla.

sábado, 2 de julio de 2011

Artículo de Manuel Rivas

Esta vez la entrada no es mía, pero creo que el artículo es tan interesante que merece la pena difundirlo. Se publicó en El Pais, del 1 de julio.

SANTA PACIENCIA DOS MESTRES DE GALICIA
Estamos de paso nunha casa de comidas dunha vila galega. É a hora de xantar. Hai un televisor ao fondo, moderno, de plasma, o que lle dá á sala de comedor un xeito de cinema comentado. Todo transcorre nunha atmosfera de tranquilidade, aínda que as máis das noticias sexan inquietantes e indixestas. Mais xa estamos afeitos a esgazar as dúas funcións, de tal xeito que podemos compatibilizar o pracer no padal co abraio mental. Nas diferentes mesas, os clientes comen en silencio ou falan do seu. De súpeto, todo cambia. A noticia en televisión dunha protesta do profesorado galego contra o incremento de horario lectivo, as imaxes dunha manifestación multitudinaria dos mestres, provoca os comentarios en voz alta e alporizados de varios comensais.
-Non queren traballar, eses langráns!
-Aínda han de pedir máis vacacións!
-A eses púñaos eu a cavar gabias!
A maioría, hai que dicilo, cala. Seguramente pensan outra cousa, mais calan. Seguramente é a actitude máis intelixente, pois os outros están no transo de bourear, de exercer o poder decibélico. Así que nese intre o discurso dominante na sala era o da reprobación e condena dos mestres. Non só iso. O desprezo cara á xente que traballa no ensino. Non un desprezo calquera, senón un desprezo rancoroso, emitido polo son que produce a maquinaria do odio. Ademais de atragoárseme os berberechos, penso que hai días en que seria mellor saír da casa cuns algodóns encerados nos oídos.
Os manifestantes levan a figura cómica dun cabezudo. Ten certa semellanza co conselleiro de Educación. Esa imaxe, tamén na distancia, desdramatiza o ambiente. É o que ten a sátira. Que actúa de catarse. O certo é que as voces feroches amansaron, e entón oíuse unha que pairou livián na cargada atmosfera.
-Teñen o seu mérito, que terman dos rapaces!
Ao que seguiu outra un pouco máis punzante, retranqueira.
-Cando non dos pais, que son peores!
A min gustaríame engadir algo:
-Termar terman de todo!
Pero calei. Por covardía. Polos berberechos atragoados.
O meu proceso mental foi o contrario ao dos cabreados cos mestres, que logo foron recuando. Eu anoxeime despois. Cando xa pasara a regueifa e morrera o conto. Teño esa rareza. Que me alporizo cando estou só. Adoita pasarme o que os franceses chaman l'esprit de l'escalier [o espírito da escaleira]. Que me lembro máis tarde, a deshora, do que debería ter dito. E entón falo só. Polemizo comigo. Vou á procura do espírito da escaleira. Escribo un artigo coma este. A dúas voces. A da perplexidade e a carraxe.
Fun criado no respecto ao mestre. Se cadra coñecín mestres, persoas concretas, que non merecían ese respecto, mais toda a humanidade que me arrodeaba, meus pais, meus veciños, todos me transmitiron o respecto á muller ou home que daban escola. Non era un respecto dócil. O respecto é diferente do servilismo, da docilidade. En realidade, o que a min me transmitían era o respecto poño coñecemento, pola aprendizaxe, pola curiosidade de pescudar no descoñecido, de avanzar contra a ignorancia. Era un respecto que atravesaba os tempos, as xeracións. No fondo, unha herdanza republicana. Porque o pobo sempre intuíu que o coñecemento, e o libre pensar, era a verdadeira conquista do pan.
O que está a pasar hoxe en Galicia é algo insólito. Un despropósito que supera o impensábel nunha democracia. Nin remontándose ao país imaxinario de Sopa de ganso, o filme dos irmáns Marx, encontraríamos algo semellante relativo á educación. O de encirrar a poboación contra os mestres. Contra o profesorado. O dar pábulo e amplificar falsidades, dando a entender que os ensinantes son unha especie de estamento privilexiado, nugalláns que non dan un pau a auga, ou tratándoos como unha xunta de bois preguiceiros aos que cómpre aguilloar con medidas penitenciais.
Pero, que absurdo é este dunha Administración que en lugar de afortalar o ensino, o espazo basilar do futuro, o que fornece é o descrédito dos ensinantes?
Os ensinantes viron recortados os seus soldos. Uns salarios que xa son moi inferiores aos da media europea. Os centros de ensino público en Galicia veñen sufrindo unha continua poda orzamentaria, de tal maneira que grande parte das moitas actividades extras que se desenvolven son por mor do voluntarismo e o esforzo non retribuído do persoal da ensinanza. As bibliotecas escolares deberían ser o corazón dos centros. Pois ben. Coñezo bibliotecas e clubs de lectura moi activos que só existen grazas aos mestres que os fan posíbeis cun traballo nunca contabilizado.
Falando de contar horas, o bo mestre, que son os máis, traballa todo o día. Cando non a noite. Quen coñeza ese mester de ensinar sabe da entrega que require en horas de formación, de preparación de clases, de corrección de traballos e probas, de atención persoal a estudantes con problemas. O incremento de horario lectivo que está a provocar as protestas no ensino foi unha medida de corte disciplinario, unilateral. Fora cal fose a intención, os responsábeis semellan ignorar que os recortes salariais non poden ir agravados por un clima impositivo, arbitrario, sen pontes de diálogo e negociación. A auctoritas é algo que os demais conceden polo valor de quen a merece. Non se impón co cimbrar da vara de mando.
O espazo do ensino é o espazo do diálogo. Da palabra. Do pensamento. O berce da liberdade. Mais construír ese espazo esixe sutileza, grandes depósitos de esperanza e unhas condicións de confianza básica. É un traballo delicadísimo. De primeira liña de risco. E de enorme paciencia. O bo mestre ten de ser, dalgún xeito, da madeira de Kevin, aquel santo irlandés que estando en Glendalough, un lugar montañoso do condado de Wicklow, estricou os seus brazos para erguer unha pregaria ao Ceo, e entón apareceu un merlo e pousou nel. Nun dos brazos. E ao merlo aquela póla pareceulle boa e chamou pola merla e decidiron construír alí o niño. Puxeron os ovos, medraron as crías, e un día botaron a voar. E só entón, só nese intre, san Kevin baixou o brazo.
Os gobernantes pasan. Hainos que deixan semente. E hainos que deixan un ronsel de fume. Dos peores fumes, o fume que procede da síndrome de burn-out. Dos ensinantes queimados.