domingo, 22 de mayo de 2011
Y no pudo ser...
Otra vez el Valencia acaba con las ilusiones de la afición deportivista y el tan temido descenso a segunda división es un hecho. Los jugadores del Dépor lo intentaron todo, pero un gol tempranero del rival y mucha mala suerte (César debió hacer uno de los mejores partidos de su carrera) convirtieron en realidad lo que sólo quería ser un mal sueño. Al finalizar el partido, las lágrimas de mi hijo mayor (vestido del Dépor para la ocasión) me trajeron al recuerdo a mi abuelo, que presumía de tener el carnet nº 75 del Dépor y nos recordaba los incómodos viajes a aquellos campos de segunda de hace más de 60 años, cuando seguir a un equipo pequeño era casi una heroicidad y los hinchas del Dépor eran una minoría en una ciudad mayoritariamente madridista. Y también recordé cómo sufrió con aquella liga perdida, y como vivió lo suficiente para ver a su Deportivo del alma ganar la copa del Rey. Pero aquel tiempo pasó y ahora toca sacar fuerzas de flaqueza y resurgir con tanta fuerza, que el infierno de segunda sea una etapa pasajera.Ojalá el año próximo, en estas fechas, pueda estar celebrando con Duarte el ascenso a primera. FORZA DÉPOR!!!
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