22 de julio de 2011. Incendio en O Portiño.
No suelo comentar las fotos que pongo, pero esta vez quiero hacer una excepción.
Mi hermano formó parte de la brigada contraincendios de la Xunta desplazada al lugar para sofocar el fuego. Nos contó las escenas de pánico, la cantidad de niños y niñas que corrían por todas partes, lo llamativo que resultaba ver un mercedes aparcado delante de unas tablas que hacían de vivienda (algo bastante común en otros asentamientos, y que denota, cuanto menos, el ejercicio de actividades más o menos ilícitas), pero sobre todo, destacó las amenazas que sufrieron por parte de algunos residentes, que les avisaban de las consecuencias que para su integridad podía tener que se quemara su vivienda. Podéis imaginar que trabajar en estas condiciones es bastante difícil, pero aún así lo hicieron, y consiguieron evitar que el fuego arrasara la zona. Y todo esto por cuatro perras, turnos de trabajo de locos, horas extras sin reconocer, pocos medios (materiales y humanos)... y viendo como la Xunta privatiza poco a poco el servicio contratando personal a través de una empresa que no busca la cualificación, sino el abaratamiento de costes, lo que provoca que las brigadas profesionales tengan que hacer su trabajo y el de los otros (en más de una ocasión los envían de refuerzo de los otros contratados porque no se fían). Esto es transparencia y optimización de recursos, sí señor.
Mi hermano formó parte de la brigada contraincendios de la Xunta desplazada al lugar para sofocar el fuego. Nos contó las escenas de pánico, la cantidad de niños y niñas que corrían por todas partes, lo llamativo que resultaba ver un mercedes aparcado delante de unas tablas que hacían de vivienda (algo bastante común en otros asentamientos, y que denota, cuanto menos, el ejercicio de actividades más o menos ilícitas), pero sobre todo, destacó las amenazas que sufrieron por parte de algunos residentes, que les avisaban de las consecuencias que para su integridad podía tener que se quemara su vivienda. Podéis imaginar que trabajar en estas condiciones es bastante difícil, pero aún así lo hicieron, y consiguieron evitar que el fuego arrasara la zona. Y todo esto por cuatro perras, turnos de trabajo de locos, horas extras sin reconocer, pocos medios (materiales y humanos)... y viendo como la Xunta privatiza poco a poco el servicio contratando personal a través de una empresa que no busca la cualificación, sino el abaratamiento de costes, lo que provoca que las brigadas profesionales tengan que hacer su trabajo y el de los otros (en más de una ocasión los envían de refuerzo de los otros contratados porque no se fían). Esto es transparencia y optimización de recursos, sí señor.
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