Muchíiiisimos años después, esta canción de Alaska y los pegamoides suena en mi casa muy a menudo (en verano, la escuchábamos más de una y dos veces al día cuando íbamos en el coche).
Mis pekes se saben la letra de memoria, así que podéis imaginar el griterío que se monta cuando la cantamos tod@s junt@s.
En algunas casas está totalmente de moda, jaja
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