En el día en el que Malala, una adolescente pakistaní de 16 años recoge el premio Sajarov por su lucha a favor de la educación de las niñas, medio mundo conmemora el 17 aniversario de la ratificación, por 193 países, de la Convención de los derechos del niño.
Y mientras todo esto sucede, millones de niños y niñas siguen viviendo diariamente situaciones en las que ven sus derechos conculcados: explotación laboral y sexual, abandono, desnutrición, analfabetismo, matrimonios forzosos...
Se supone que las instituciones tienen la obligación de velar por el cumplimiento de las leyes y de asegurar el bienestar de l@s menores, pero mientras esto no sea del todo cierto es necesario que la sociedad asuma el papel que le corresponde como garante de sus derechos.
Porque mientras haya una niña o un niño sufriendo, seguirá siendo necesario conmemorar días como este.

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