
Pasó ayer por la tarde en Donostia. Un indigente que estaba delante de una iglesia encontró un bebé abandonado dentro de una bolsa de plástico. No sé qué pasó por su cabeza en ese momento, pero puedo imaginar su expresión de asombro e incredulidad ante semejante hallazgo. Los medios de comunicación se hicieron pronto eco de la noticia e informaron de que el descubridor/salvador había hecho entrega del niño (porque es un niño de 5 días) a un vigilante de seguridad de la estación de ferrocarril (supongo que está cerca de la iglesia donde le encontró), que se encargó de avisar a las autoridades competentes. Y ahí terminó todo. Lo llamativo del asunto es que parece que lo primero que hizo el indigente fue pedir ayuda a las personas que estaban en la iglesia (parece lógico, ¿no?), que hicieron caso omiso de él, por lo que decidió buscar ayuda en otro lado. Es curioso (por decirlo de forma suave) que en estos tiempos en los que se nos llena la boca hablando de solidaridad, y en los que oímos a mucha gente hablar de la necesidad de dar oportunidades y apoyo a quienes lo han perdido todo y deambulan por nuestras calles, aún haya personas que sigan sin ver a quien tiene delante.
Hoy se informa de que el menor está bajo la tutela de la Diputación de Gipuzkoa, que pondrá en marcha todos los mecanismos de protección necesarios para asegurar su bienestar, y de que la madre, a la que localizaron en poco tiempo, está imputada por un delito de abandono. El departamento vasco de bienestar trabajará con ella para conocer las causas que le llevaron a dejar a su hijo en la calle (no puedo imaginar el sufrimiento que le causó esa decisión) y para ayudarle a crear un espacio donde poder desarrollar su papel de madre. Y si nada funciona, siempre quedará la adopción.
¿Qué está fallando para que en pleno siglo XXI se sigan dejando bebés en la calle? existe legislación destinada a prevenir este tipo de situaciones, muchas entidades sin ánimo de lucro e instituciones públicas desarrollan programas de apoyo a las familias, tenemos acceso a anticonceptivos, una ley de aborto que establece un sistema de plazos (aunque durará poco, porque el actual ministro de justicia anunció la vuelta al sistema de supuestos, que regía en nuestro país en el año 1985), centros de acogida y mucha gente (profesional y voluntaria) que dedica su vida a ayudar a los demás... Entonces ¿por qué no funciona el sistema?.
Hoy se informa de que el menor está bajo la tutela de la Diputación de Gipuzkoa, que pondrá en marcha todos los mecanismos de protección necesarios para asegurar su bienestar, y de que la madre, a la que localizaron en poco tiempo, está imputada por un delito de abandono. El departamento vasco de bienestar trabajará con ella para conocer las causas que le llevaron a dejar a su hijo en la calle (no puedo imaginar el sufrimiento que le causó esa decisión) y para ayudarle a crear un espacio donde poder desarrollar su papel de madre. Y si nada funciona, siempre quedará la adopción.
¿Qué está fallando para que en pleno siglo XXI se sigan dejando bebés en la calle? existe legislación destinada a prevenir este tipo de situaciones, muchas entidades sin ánimo de lucro e instituciones públicas desarrollan programas de apoyo a las familias, tenemos acceso a anticonceptivos, una ley de aborto que establece un sistema de plazos (aunque durará poco, porque el actual ministro de justicia anunció la vuelta al sistema de supuestos, que regía en nuestro país en el año 1985), centros de acogida y mucha gente (profesional y voluntaria) que dedica su vida a ayudar a los demás... Entonces ¿por qué no funciona el sistema?.

