Puerta mágica arco iris: cuando la abres, entras en un sitio en el que hay de todo (incluso camas!) y te puedes quedar todo el tiempo que quieras.
Afortunadamente, la imaginación de los pekes no tiene límites (a pesar de la cantidad de veces que intentan limitar su creatividad en la escuela aludiendo a estándares que sólo buscan homogeneizar) y la de mis hijos e hija goza de excelente salud.
En este dibujo, Mario (5 años) se representa a sí mismo y a Aretha, nuestra gata, en compañía de otro animal (lo siento, pero no recuerdo qué es).
Me ha gustado tanto que no he podido resistir la tentación de compartirlo. Ahora sólo nos queda encontrar esa fantástica puerta.

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