Hacía tiempo que no se veía a la afición tan entregada al equipo como ayer, pero se jugaba mucho. El descenso a segunda sería un drama para mucha gente y una pérdida económica para muchos establecimientos de la ciudad que aprovechan las citas con los grandes equipos para sanear un poco su economía. Me cuentan que el estadio estaba como en los mejores tiempos, aquellos en los que la lucha era por el título y no por la permanencia, y que el público (como dicen los locutores deportivos) llevó al equipo en volandas hasta el triunfo; eso sí, sufriendo hasta el pitido final, que está muy reciente el robo del partido contra el Sporting (qué habría dicho el impresentable de Mourinho en esa situación? seguramente, cualquier exabrupto que le haría aparecer en los medios de comunicación constantemente para hablar del tan manido complot/boicot contra el todopoderoso Real Madrid. Pero, por suerte, Lotina tiene mucha más educación). Hoy, gracias a Valerón, se ve la segunda división un poco más lejos, pero aún quedan algunos partidos agónicos para poder asegurar la permanencia, así que confiemos en que, al final, todo salga bien. Y el Dépor renacerá de sus cenizas!.