Aunque era de esperar (no puedo creer que alguien pensara que esto no iba a pasar...) el gobierno del PP se está caracterizando por un retroceso a tiempos pasados donde todo era peor. No niego que la situación económica era mala, pero tampoco se puede negar que no solo no ha ido a mejor, sino que está empeorando a pasos agigantados.
Los recortes asfixian servicios públicos como la educación y la sanidad (referente mundial durante años); la justicia pasa a ser cosa de gente con dinero (¿alguna vez no lo fue?), que será la única que pueda ejercer sus derechos en este ámbito; en la cuestión del aborto retrocedemos al año 1985, y en poco tiempo volveremos a ver a mujeres (con dinero, claro) viajando a Londres como antaño para poder abortar con garantías, mientras las demás se tendrán que buscar (¿o dejar?) la vida en antros ilegales; la religión pasa a ser materia educativa con peso específico en la evaluación (imagino que la curia católica estará celebrando en estos momentos su éxito en esta materia), en igualdad de condiciones que las matemáticas, la historia o la lengua (¿no estamos en un país aconfesional?); se endurece la política de becas; en Castilla-La Mancha se volverá a la época de los señoritos, ya que la retirada del sueldo a las diputadas y diputados provocará que la política se convierta en materia casi exclusiva de personas con dinero (¿dónde queda la igualdad de oportunidades?)... y un largo etcétera que prefiero no recordar para que no amargarme más.
Confío en que la presión social en contra de la LOMCE (incluso entre las filas del PP hay detractores) consiga que el peor ministro de educación de nuestra historia reconsidere su postura y se dé cuenta de que su estupidez no nos va a llevar a nada bueno... aunque con los antecedentes que hay, lo dudo.
Os dejo el enlace a una entrada que publiqué hace unos meses relativa a la política educativa actual.
Salvemos la educación pública!!!


