Hoy, todos los medios de comunicación se hacen eco del primer aniversario de la tragedia que acabó con la vida de más de 1000 personas que trabajaban, en condiciones penosas, en una fábrica textil de Bangladesh.
La noticia interesa porque las víctimas no han recibido aún la indemnización que les prometieron. Las grandes firmas internacionales que se enriquecen a costa de abaratar salarios hasta extremos inimaginables en nuestro país (29 €/mes) y que conculcan, con demasiada asiduidad y casi impunidad, los derechos laborales de su personal, no han hecho efectiva la aportación económica a la que se comprometieron.
Mientras tanto, las condiciones laborales de miles de trabajadoras y trabajadores en los países del sur siguen siendo lamentables: jornadas interminables, condiciones higiénicas más que precarias, trabajo infantil, explotación...
Y esta es la verdadera causa pendiente, la que debería figurar en todas las portadas, la que de verdad importa. Y esto es tarea de todas y todos; si queremos que las cosas cambien tenemos que empezar por pequeños gestos que impliquen un cambio de dinámica donde el mercado no lo sea todo (maldito mercado!!!) y las personas vuelvan a ser las protagonistas de la realidad.
Porque es preferible tener menos prendas y pagarlas a un precio justo, que consumir de forma desmesurada porque el gasto que nos supone es mínimo.
La CAMPAÑA ROPA LIMPIA busca mover conciencias y promover un cambio global que permita el desarrollo armónico y sostenible de los países del sur.
Mañana se conmemora el día internacional del trabajo, así que es un buen día para recordar a todas aquellas personas que carecen de empleo y a las que tienen trabajos precarios que les permiten malvivir y que no pueden dejar porque sino, no tendrían nada.