
Al alcalde de A Coruña le ha faltado tiempo para cumplir una de sus promesas electorales (¿se dará tanta prisa en hacerlo con otras que no son tanto de cara a la galería?) y ha desmantelado el carril-bus.
El argumento es que estaba provocando la quiebra de los negocios que estaban en las calles afectadas y que su eliminación les beneficiaría porque se ampliarían las plazas de aparcamiento y se podrían dejar los coches en doble fila (o en la acera, que seguro que se eliminan también los bolardos), lo que aumentaría el número de ventas. ¿Alguien, de verdad, cree que esta es la razón del cierre de muchos comercios?, ¿qué parte de culpa tiene la crisis? ¿y los centros comerciales?, ¿y las compras por internet? ¿y las modas?.
Yo soy compradora habitual del comercio tradicional (no me gustan las grandes superficies: me marean), e incluso he redescubierto hace poco el gusto por comprar en los mercados. Me gusta pasear con tranquilidad, sin tener que aguantar el ruido constante de los coches, las bocinas que hacen sonar sin cesar (¿pensarán que el tráfico se hace más fluido a golpe de cláxon?), el humo... No conozco (ni entra en planes hacerlo) Espacio Coruña, Dolce Vita ni Marineda City (he ido a Ikea, eso sí, pero en tres ocasiones para realizar compras concretas). Me gusta descubrir tiendas nuevas cuando paseo y curiosear con tranquilidad. Y soy usuaria del transporte urbano colectivo (uséase, del autobús).
El alcalde (y algunas personas más) dicen que este cambio no afectará a la frecuencia de los autobuses y que los trastornos en las distintas líneas son cuestiones puntuales provocadas por la instalación de un sistema pionero. Mentira!!! Las líneas 4 (la del infierno, según los conductores de la compañía de tranvías por el sufrimiento que supone llegar de la plaza de Vigo a la de Pontevedra) y 11 ya no cumplen sus frecuencias y es habitual ver autobuses atascados en las calles del centro de la ciudad. Las calles San Andrés y San Juan está llenas de coches, lo que incrementa notablemente la contaminación (incluida la acústica), las tiendas que antes no tenían clientela siguen sin tenerla (y eso que estamos en navidad, época consumista) y las que la tenían (a pesar del carril-bus), la mantienen.
Y aún nos queda probar el sistema semafórico inteligente (que cuesta 250.000 €!!!) que abrirá los semáforos al paso de los autobuses (eso suponiendo que el atasco en el que estén inmersos les permita moverse) y que me plantea muchas dudas, como ¿qué pasará con los vehículos y peatones que estén pasando por las calles implicadas en esos cruces?¿se les cerrará el semáforo inmediatamente?¿tendrán unos segundos de cortesía para llegar al otro lado?...
Y el billete sube 5 céntimos en enero, y como mi bici no ha aparecido tendré que armarme de paciencia cada vez que necesite desplazarme por la ciudad y no quiera hacer uso de mi coche, porque la política municipal de movilidad prioriza los vehículos particulares en detrimento de las personas.
Feliz navidad!!!
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